Ciudadela
Ciudadela ”Y mi imperio no tiene significación ni vida verdadera, ni los desfiles de los soldados de la guardia para vosotros, como la ciudad simple si es sólo piedras bien alineadas. Pero primero es tu hogar. Después de los hogares, una familia. Después de la familia, una tribu. Después de las tribus, una provincia. Después de las provincias, mi imperio. Y a este imperio lo ves ferviente y animado del Este al Oeste, del Norte al Sur, lo mismo que un velero en alta mar, que se nutre del viento y lo organiza hacia un fin que no varía, aunque el viento varíe y aunque el velero sea conjunto.
”Y ahora puedes continuar tu trabajo de elevación, y tomar los imperios para hacer un navío más vasto que absorba en sí los navíos y los lleve en una dirección que será una, nutrida por vientos diversos y variables, sin que varíe la proa de la roda en las estrellas. Unificar, es anudar mejor las diversidades particulares, no borrarlas para un orden vano.
(Pero no hay etapas en sí. Has nombrado algunas. Hubieras podido nombrar otras que hubiesen coincidido con las primeras. Pero no es seguro).