Ciudadela
Ciudadela Asà fue como adelanté un paso en el conocimiento de la dicha y acepté proponérmela como problema. Porque se me aparecÃa igual que fruto de elección de un ceremonial que crea un alma feliz, y no como el regalo estéril de objetos vanos. Porque no es posible darles la dicha a los hombres como una provisión. Y yo he observado que esos refugiados bereberes, a los que mi padre no podÃa dar nada que los hiciera dichosos, en los desiertos más ásperos y en la miseria más rigurosa, tenÃan una alegrÃa radiante.
Pero no vayas a imaginar que yo pueda creer, ni por un instante, que tu dicha nacerá de la soledad, del vacÃo y de la miseria. Porque lo mismo pueden desesperarte. Pero te muestro el ejemplo sorprendente que distingue muy bien la dicha de los hombres de la calidad de provisiones que les son dadas, y que somete de una manera tan perfecta la aparición de esa dicha a la calidad del ceremonial.