Ciudadela
Ciudadela No perseguÃa una diligencia vana puesto que he sabido muy bien, a lo largo de mi vida, que los hombres difieren unos de otros, aunque las diferencias te sean invisibles en un primer momento y no expresables al conversar, puesto que te sirves de un intérprete que tiene por misión traducirte las palabras del otro, es decir, buscar para ti en tu lenguaje lo que semeje más aproximadamente a lo que fue emitido en otra lengua. Y de este modo, al comprobar que amor, justicia o envidia, suelen ser traducidos para ti por envidia, justicia y amor, te extasiarás de vuestras semejanzas, aunque el contenido de las palabras no sea el mismo. Y si prosigues el análisis de la palabra, de traducción en traducción, no buscarás y no hallarás sino las semejanzas; y como siempre, huirá en el análisis lo que pretendÃas coger.
Porque si deseas comprender a los hombres es preciso no oÃrlos hablar.