Ciudadela
Ciudadela ”¡Ah, bien he comprendido que el espĂritu, Señor, domina la inteligencia! Porque la inteligencia examina los materiales, pero solamente el espĂritu ve el navĂo. Y si he fundado el navĂo, me prestarán sus inteligencias para vestir, esculpir, endurecer, demostrar el rostro que haya creado.
”¿Por quĂ© me rechazarĂan? Nada he aportado que les dañe mas los he liberado, cada uno con su amor.
”¿Por quĂ© el aserrador de tablas aserrarĂa menos si la tabla es tabla para el navĂo?
”He aquĂ que los indiferentes mismos, que no habĂan tenido lugar, se convertirán en mar. Porque todo ser busca convertir y absorber en sĂ lo que está alrededor.
”¿Y quiĂ©n preverĂa a los hombres si no sabe asistir al navĂo? Pues los materiales no enseñan nada acerca de la diligencia. No han nacido si no han nacido en un ser. Pero es una vez reunidas cuando las piedras pueden actuar sobre el corazĂłn del hombre por la plena mar del silencio. Cuando la tierra es avenada por la semilla del cedro, sĂ© prever el comportamiento de la tierra. Y si he conocido al arquitecto y tales materiales de la bodega, conozco hacia quĂ© se inclinan, y que abordarán islas lejanas».