El Principito
El Principito —Es mucho más lejos… y más difÃcil…
Me daba cuenta de que algo extraordinario pasaba en aquellos momentos. Estreché al principito entre mis brazos como si fuera un niño pequeño y, no obstante, me pareció que descendÃa en picada hacia un abismo sin que fuera posible hacer nada para retenerlo.

Su mirada, seria, estaba perdida en la lejanÃa.
—Tengo tu cordero y la caja para el cordero. Y tengo también el bozal.
Y sonreÃa melancólicamente.
Esperé un buen rato. SentÃa que volvÃa a entrar en calor poco a poco:
—Has tenido miedo, muchachito…
Lo habÃa tenido, sin duda, pero sonrió con dulzura:
—Esta noche voy a tener más miedo…
Me quedé de nuevo helado por un sentimiento de algo irreparable. Comprendà que no podÃa soportar la idea de no volver a oÃr nunca más su risa. Era para mà como una fuente en el desierto.
—Muchachito, quiero oÃr otra vez tu risa…
Pero él me dijo:
—Esta noche hará un año. Mi estrella se encontrará precisamente encima del lugar donde caà el año pasado…