Piloto de guerra
Piloto de guerra ¿Mi recuerdo más remoto? TenÃa yo un aya tirolesa que se llamaba Paula. Pero no es ni siquiera un recuerdo: es el recuerdo de un recuerdo. Cuando yo tenÃa cinco años, allá en mi vestÃbulo, Paula no era ya más que una leyenda. Mi madre, durante muchos años, nos decÃa cuando llegaba el año nuevo: «Hay una carta de Paula». Y para nosotros, los niños, esto constituÃa una gran alegrÃa. Sin embargo, ¿por qué nos sentÃamos felices? Ninguno de nosotros se acordaba de Paula. HabÃa vuelto a su Tirol. Luego a su casa tirolesa. Una especie de chalet-barómetro perdido en la nieve. Y Paula salÃa a la puerta en los dÃas de sol, como en todos los chalets-barómetros.
—¿Es linda Paula?
—Encantadora.
—¿Hace generalmente buen tiempo en el Tirol?
—Siempre.
Siempre hacÃa buen tiempo en el Tirol. El chalet-barómetro empujaba a Paula muy lejos, afuera, sobre su alfombra de nieve. Cuando supe escribir me hicieron escribir cartas a Paula. Le decÃa: «Mi querida Paula, estoy muy contento de escribirte…». Era un poco como en las oraciones, puesto que no la conocÃa…
—Ciento setenta y cuatro.
—Comprendido. Ciento setenta y cuatro.