Piloto de guerra
Piloto de guerra Vaya por los ciento setenta y cuatro. Habrá que modificar el epitafio. Es curioso cómo la vida se ha unificado de golpe. He hecho mi equipaje de recuerdos. No servirán nunca más para nada. Ni para nadie. Lo recuerdo como un gran amor. Mi madre nos decÃa: «Paula escribe que os abrace a todos por ella…». Y mi madre nos abrazaba a todos, en nombre de Paula.
—¿Sabe Paula que he crecido?
—Claro que lo sabe.
Paula lo sabÃa todo.
—Mi Capitán, tiran.
¡Paula, me están tirando encima! Echo una ojeada al altÃmetro: seiscientos cincuenta metros. Bueno, no puedo hacer nada. Pero debajo de mi nube el mundo no es negruzco como yo creÃa presentirlo: es azul. Maravillosamente azul. Es la hora del crepúsculo y la llanura es azulada. En algunos sitios llueve. Azul de lluvia…
—Ciento sesenta y ocho.
—Entendido. Ciento sesenta y ocho.