Piloto de guerra
Piloto de guerra —Mi teniente. Un cronómetro no es una cosa que se preste, un cronómetro… ¡no puede usted exigirme eso!
La disciplina militar y el respeto jerárquico pueden solicitar de un Hochedé que apenas abatido entre llamas e indemne, por milagro, se reinstale en otro avión para otra misión, que esta vez será peligrosa… pero no que entregue a unas manos irrespetuosas un cronómetro de gran lujo, que ha costado tres meses de sueldo y al que se le dió cuerda cada noche, con un cuidado maternal. Viendo gesticular a los hombres uno adivina que no entienden nada de cronómetros.
Y cuando Hochedé vencedor, con su derecho al fin establecido, y su cronómetro contra su corazón, salió, sofocado aún de indignación, del despacho de la escuadrilla, yo le hubiera abrazado. Acababa de descubrir los tesoros de ternura que posee Hochedé. Luchará por su cronómetro. Su cronómetro existe. Y morirá por su paÃs. Su paÃs existe. Hochedé existe y está ligado a ellos. Está lleno de ligámenes con el mundo.