Piloto de guerra
Piloto de guerra No habÃa esta mañana nada más que un ejército descompuesto y una multitud en desorden. Pero una multitud en desorden, si hay una sola conciencia a la que se anuda, no está ya en desorden. Las piedras de una cantera no están desordenadas más que en apariencia, si se encuentra perdido en la cantera un hombre, aunque sólo sea uno, que piense en términos de catedral. No me preocupaba el limo esparcido si contiene una simiente. La simiente lo drenará para construir.
Cualquiera que consiga llegar a la contemplación se cambia en simiente. Cualquiera que descubra una evidencia tira a los otros de la manga para mostrársela. Cualquiera que invente, predica en seguida su invento. Yo no sé cómo se expresará o actuará un Hochedé. Pero poco importa. Esparcirá su fe tranquila en torno de él. Entreveo mejor el principio de las victorias; aquél que se asegura un puesto de sacristán o de sillera en una catedral construida, está ya vencido. Pero cualquiera que lleve en el corazón una catedral por construir, es ya vencedor. La victoria es el fruto del amor. Solamente el amor reconoce el rostro que puede modelar. Solamente el amor conduce hacia él. La inteligencia no vale más que al servicio del amor.