Piloto de guerra
Piloto de guerra El escultor siente el peso de su obra: poco importa si ignora cómo la realizará. De pulgada en pulgada, de error en error, de contradicción en contradicción, marchará directo a través de la arcilla hacia su creación. Ni la inteligencia ni el juicio son creadores. Si el escultor no es más que ciencia e inteligencia, sus manos estarán faltas de inspiración.
Nos hemos equivocado demasiado tiempo sobre el papel que le correspondÃa a la inteligencia. Hemos descuidado la sustancia del hombre. Hemos creÃdo que el virtuosismo de las almas bajas podÃa ayudar al triunfo de las causas nobles; que el egoÃsmo hábil podÃa exaltar el espÃritu de sacrificio, que la sequedad de corazón podÃa, por medio de los discursos, fundar la fraternidad o el amor. Hemos descuidado el Ser. La simiente de cedro, quiéralo o no, se convertirá en cedro. La simiente de espino se convertirá en espino. Me negaré en adelante a juzgar al hombre según aquellas fórmulas que justifiquen sus decisiones. Se equivoca uno demasiado fácilmente sobre la garantÃa que dan las palabras, lo mismo que sobre la dirección de los actos. Aquél que camina hacia su casa, ignoro si camina hacia la disputa o hacia el amor. Yo me preguntarÃa: «¿Qué clase de hombre es?». Y solamente entonces podrÃa saber de qué lado se inclina y adonde irá. Se va siempre, a fin de cuentas, hacia donde se inclina uno.