Piloto de guerra
Piloto de guerra Para existir, lo que importa, primero, es aceptar una responsabilidad. Y he aquí que hace pocas horas todavía, yo estaba ciego. Estaba amargado. Pero ahora juzgo con más clarividencia. Del mismo modo que me niego a quejarme de los otros franceses, desde que me siento de Francia, ya no concibo que Francia se queje del mundo. Cada uno es responsable de todos. Francia era responsable del mundo. Francia hubiera podido ofrecer al mundo el denominador común que lo hubiera unido. Francia hubiera podido servir al mundo de clave de bóveda. Si Francia hubiera tenido sabor de Francia, resplandor de Francia, el mundo entero se habría convertido en resistencia a través de Francia. Me niego, en adelante, a hacer reproches al mundo. Francia debía servirle de alma, si a él le faltaba alma.
Francia hubiera podido atraerse gente. Mi Grupo 2/33 se ofreció sucesivamente como voluntario para la guerra de Noruega, luego de Finlandia. ¿Qué representaba Noruega y Finlandia para nuestros soldados y suboficiales? Me pareció siempre que consentían en morir por un cierto regusto de fiestas de Navidad. Por la salvación de este sabor en el mundo, les parecía justificado el sacrificio de su vida. Si nosotros hubiéramos sido la Navidad del mundo, el mundo se hubiera salvado a través de nosotros.