Piloto de guerra
Piloto de guerra Asà yo no me desolidarizaré de una derrota que frecuentemente me humillará. Soy de Francia. Francia formaba Renoirs, Pascals, Pasteurs, Guillaumets, Hochedés. Formaba también incapaces, polÃticos y tramposos. Pero me parece demasiado sencillo reclamar el parentesco de los unos y negar el de los otros.
La derrota divide. La derrota deshace lo que estaba ya hecho. Hay ahà una amenaza de muerte: yo no contribuiré a estas divisiones, desechando la responsabilidad del desastre sobre aquellos de los mÃos que piensan de otro modo que yo. No se puede sacar nada de este proceso sin juicio. Todos hemos sido vencidos. Yo, he sido vencido. Hochedé ha sido vencido. Hochedé no echa la derrota sobre otros que no sean él. Se dice: «Yo, Hochedé, yo de Francia, he sido débil. La Francia de Hochedé ha sido débil. Yo he sido débil en ella y ella débil en mû. Hochedé sabe muy bien, que si se retrae de los suyos, no se glorificará más que él. Y, desde entonces, ya no será más el Hochedé de una casa, de una familia, de un Grupo, de una patria. No será más que el Hochedé de un desierto.
Si consiento en ser humillado por mi casa, puedo actuar sobre mi casa. Es mÃa como yo soy de ella. Pero, si me niego a recibir la humillación, la casa se desmoronará como quiera, y yo iré solo, glorioso, pero más vano que un muerto.