Piloto de guerra
Piloto de guerra ¿Quién ve ahí una doctrina de débil? El jefe es aquel que lo toma todo sobre sí. Dice: «yo he sido derrotado». No dice: «mis soldados han sido derrotados». El verdadero hombre habla de esta manera. Hochedé diría: yo soy responsable.
Yo comprendo el sentido de la humildad. No es denigración de sí mismo. Es el principio mismo de la acción. Si, queriendo absolverme, trato de excusar mis desgracias culpando a la fatalidad, me someto a la fatalidad. Si las excuso culpando a la traición, me someto a la traición. Pero si asumo la responsabilidad de la falta, reivindico mi potencialidad de hombre. Yo puedo actuar sobre aquello de lo que soy. Y soy parte constituyente de la comunidad de los hombres.
Hay, pues, alguien en mí con quien lucho para engrandecerme. Ha sido preciso este difícil viaje para que yo distinga en mí, bien o mal, el individuo con quien lucho, del hombre que crece. No sé hasta qué punto es válida la imagen que se me ocurre, pero me digo: el individuo no es más que un camino. Solamente el Hombre que se aventura en él, cuenta.
