Piloto de guerra
Piloto de guerra Y aquel buen hombre no nos hablaba más que del buen hombre. Nos habló sobre todo de su reloj… que habÃa perdido…
—Lo estuve buscando… me interesaba mucho… pero en la oscuridad…
Es natural, la vida le habÃa enseñado la sensación del tiempo que pasa o el amor a los objetos familiares. Y se valÃa del hombre que era, para sentir su universo, aunque fuera el universo de un derrumbe en la noche. Y a la pregunta fundamental, que nadie sabÃa hacerle, pero que estaba en el fondo de todas las tentativas: «¿Quién era usted? ¿Quién surgió en usted?». No hubiera podido responder más que: «Yo mismo…».
Ninguna circunstancia despierta en nosotros un extraño cuya existencia no pudiéramos haber sospechado. Vivir es nacer lentamente. ¡SerÃa demasiado fácil conseguir almas ya hechas!
Una súbita iluminación parece a veces hacer bifurcar una vida. Pero la iluminación no es más que la visión súbita que tiene el EspÃritu de una ruta lentamente preparada. Yo he aprendido lentamente la gramática. Me han ejercitado en la sintaxis. Han despertado mis sentimientos. Y he aquà que bruscamente un poema llama a mi corazón.