Novelas a Marcia Leonarda
Novelas a Marcia Leonarda sino en que por él entran tantas ricas flotas, llenas de plata y oro del Nuevo Mundo.
Informado Lisardo del sitio, fletó un barco y con dos criados se anticipó a su viaje y ocupó lo más escondido de la huerta. Llegó con sus padres Laura y pensando que de solos los árboles era vista, en solo el faldellín cubierto de oro y la pretinilla, comenzó a correr por ellos a la manera que suelen las doncellas el día que el recogimiento de su casa les permite la licencia del campo.
Caerá vuestra merced fácilmente en este traje que, si no me engaño, la vi en él un día tan descuidada como Laura, pero no menos hermosa. Ya con esto voy seguro que no le desagrade a vuestra merced la novela, porque como a los letrados llaman ingenios, a los valientes Césares, a los liberales Alejandros y a los señores heroicos, no hay lisonja para las mujeres como llamarlas hermosas. Bien es verdad que en las que lo son es menos; pero si no se les dijese, y muchas veces, pensarían que no lo son, y deberían más al espejo que a nuestra cortesía.