Novelas a Marcia Leonarda
Novelas a Marcia Leonarda No le será difícil a vuestra merced creer que era poeta este mancebo, en este fertilísimo siglo de este género de legumbres, que ya dicen que los pronósticos y almanaques ponen entre garbanzos, lentejas, cebada, trigo y espárragos: «Habrá tales y tales poetas». Dejemos de disputar si era culto, si puede o no puede sufrir esta gramática nuestra lengua, que ni vuestra merced es de las que madrugan las cuaresmas al sermón discreto, ni yo de los que se rinden en esta materia por parecerlo, juzgando lo que desean entender por entendido, y remitiendo al que lo escribió la inteligencia y la defensa.
Pienso que está vuestra merced diciendo: «Si queréis decirme algún soneto en cabeza de este hombre, ¿para qué me quebráis la mía?». Pues vaya de soneto:
Quien se pudo alabar después de veros,
si puede ser que se libró de amaros,
ni mereció quereros ni miraros,
pues que pudo miraros sin quereros.
Yo, que lo merecí sin mereceros,
mil almas cuando os vi quisiera daros,
si lo que me ha costado el desearos
a cuenta recibís del ofenderos.
Mándame amor que espere, y yo le creo,
por lo que dicen que esperando alcanza,
aunque tan alta la esperanza veo.
Pero si os ha ofendido mi esperanza,