Novelas a Marcia Leonarda
Novelas a Marcia Leonarda dejadle la venganza a mi deseo,
y no queráis de mí mayor venganza.
Con una criada tuvo lugar Felisardo de enviar este soneto a la señora Silvia, dama verdaderamente en quien concurrían todas las partes que hacen una mujer perfecta en sus primeros años. Apetecía este mancebo en ella lo que no tenía, porque Silvia era rubia y blanca, y él no del todo moreno y barbinegro, pero de suerte que parecía español desde el principio de una calle.
Con esta gala de escribir en verso, licencia que no se niega y libertad con que se dice más de lo que se siente, continuaba Felisardo su voluntad y Silvia le correspondía, disimulando por su calidad lo que no hubiera hecho sin ella; así la tenían obligada los servicios personales de este mancebo y las fuerzas de amanecer en su calle, que ya ella, aunque con algún recato, se levantaba a verle.