Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Habiendo decidido eso, pasaron a plantearse si debían disparar a los dos primeros o esperar a que llegaran los otros tres para atacar así al grupo mediano, de manera que los dos primeros y los cinco que venían al final quedarían separados: al fin decidieron dejar pasar a los dos primeros, salvo que los vieran en su escondite del árbol y los atacaran. Los dos primeros salvajes también les reafirmaron en su resolución porque se alejaron un poco hacia otra parte del bosque; en cambio, los tres siguientes, y los cinco que llegaban detrás, fueron directos hacia el árbol, como si supieran que los ingleses estaban allí.
Al ver que iban tan directamente hacia ellos, resolvieron encararlos en fila, tal como se acercaban, y como habían decidido turnarse para disparar, pensaron que acaso el primer tiro pudiera matarlos a los tres; con esa intención, el hombre que iba a disparar cargó tres o cuatro postas en el arma y, como tenía un buen punto de apoyo en un hueco del árbol, consiguió apuntar bien, sin que le vieran, y esperar hasta que estuvieron a unos treinta metros del árbol para asegurar el tiro.