Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Estábamos en un pequeño rÃo de ese territorio, a unas pocas leguas de su lÃmite norte, y navegamos con el bote hacia el noreste, hasta el cabo de tierra que se abre a la gran bahÃa de TonkÃn; fue en ese recorrido costero cuando descubrimos, como ya se ha dicho, que estábamos rodeados de enemigos. Estábamos entre los habitantes más bárbaros de la costa, sin tratos con ninguna otra nación, dedicados sólo a comerciar con pescado y aceites y materias primas por el estilo; se comprobará que, como ya he dicho, eran los más bárbaros, por ejemplo, en el hecho de que entre otras costumbres tenÃan la siguiente: si algún barco tenÃa la desgracia de naufragar en sus costas, de inmediato capturaban a todos los tripulantes como prisioneros. Es decir, como esclavos; y no tardamos demasiado en encontrar una muestra de su bondad, en la ocasión que ahora contaré.