Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Como teníamos el viento en contra, tardamos cinco días en llegar al otro puerto, mas lo hicimos con gran satisfacción y yo me sentí alegre, y hasta podría decir que agradecido, al pisar a salvo tierra firme y decidir, junto con mi socio, que si era posible encontrar otro modo de desplazarnos con nuestras propiedades, aun si no era del todo satisfactorio, jamás volveríamos a bordo de aquel barco desgraciado; y desde luego debo admitir que, de todas las circunstancias de la vida en las que tengo alguna experiencia, ninguna hace tan absolutamente desgraciado a un hombre como la de vivir sometido a un miedo constante. Bien lo dicen las Escrituras: «El miedo del hombre es una trampa». Es una vida de muerte, en la que la mente queda hasta tal punto sometida que no es capaz de encontrar alivio; el espíritu animal se hunde y todo el vigor de la naturaleza, que habitualmente ayuda al hombre en otras circunstancias y se le hace presente ante las mayores exigencias, aquí fracasa.