Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Cuando llevábamos un día de viaje, los guías, cinco en total, convocaron a todos los caballeros y comerciantes, es decir, a todos los pasajeros menos los sirvientes, a lo que ellos llamaban un gran consejo. En él cada uno depositó una cantidad de dinero en un fondo común para los gastos necesarios en la compra de forraje por el camino si no podía obtenerse de otro modo, o para pagar guías, conseguir caballos y asuntos por el estilo. Allí se constituyó el viaje, como decían ellos: es decir, se nombraron los capitanes y oficiales que debían reunirnos y dar órdenes en caso de ataque. Y cada uno conoció su lugar en la cadena de mando. Tampoco se trataba de una organización mayor de lo que el viaje requería, según se verá en su momento.