Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Averiguamos que era un barco de Bristol, que regresaba a casa desde las Barbados, de donde habían sido expulsados por un terrible huracán unos cuantos días antes de estar listos para viajar, en un momento en que el capitán y el contramaestre habían bajado a tierra; así, además del terror de la tempestad, se encontraban sin ningún buen artesano capaz de llevar el barco a puerto; llevaban ya nueve semanas en el mar y, al terminar el huracán, los había sorprendido otra tormenta terrible que los había empujado hacia el oeste, superada ya su capacidad de saber dónde estaban, además de arrancarles los mástiles, como se ha dicho más arriba. Nos contaron que esperaban ver las Bahamas, pero entonces habían derivado hacia el sureste por culpa de una fuerte galerna procedente del norte, noroeste, la misma que soplaba en aquel momento, y como no tenían velas con que mover el barco, aparte de la mayor y una especie de vela cuadrada instalada en un mástil de fortuna que habían improvisado, apenas podían ceñir y estaban luchando por mantener el rumbo que los llevaba a las Canarias.