Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Mas mi asombro se terminó cuando traté el asunto con la persona antes mencionada, quien me respondió lo siguiente: «Considerad primero —dijo— el lugar en que estamos, y luego, la situación en que nos hallamos, especialmente —añadió— la mayorÃa de la gente que llega aquà desterrada. Estamos rodeados —dijo— por algo más fuerte que los barrotes y las cerraduras; por el norte hay un océano innavegable, jamás ha sido surcado por barco alguno, ni siquiera por un bote; si los tuviéramos, no sabrÃamos adónde ir con ellos. Por todos los demás lados —dijo él—, hemos de cruzar más de mil millas a través de los dominios del propio zar, por caminos del todo impracticables, salvo por los caminos que el propio gobierno ha construido, y a través de poblaciones en las que se acuartelan sus tropas. O sea, que no podrÃamos ir por el camino sin ser descubiertos y tampoco tendrÃamos otra manera de subsistir; de modo que es en vano intentarlo».