Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Al cabo de otros cinco días llegamos a Veussima, en el río Vichegda, que desemboca en el Dvina, y felizmente nos encontramos muy cerca del fin de nuestro viaje por tierra, pues navegando por ese río se puede llegar en siete días a Arcángel. Desde allí nos fuimos a Yarensk, donde se juntan ambos ríos, el día 3 de julio; conseguimos dos barcazas para el equipaje y una gabarra para acomodarnos nosotros. Embarcamos el día 7 y llegamos todos sanos y salvos a Arcángel el 18, después de un año, cinco meses y tres días de viaje, si incluimos nuestra estancia de ocho meses y unos cuantos días en Tobolsk.
Allí nos vimos obligados a esperar seis semanas hasta que llegaran los barcos y aún nos hubiéramos demorado otro mes si no llega a ser por un navío de Hamburgo que se adelantó a los ingleses; decidimos, tras cierta consideración, que la ciudad de Hamburgo podía ser tan buen mercado como Londres para nuestras mercancías, y procedimos a contratar la carga; embarcamos nuestros bienes y pareció natural que yo subiera a bordo a mi ayudante para encargarse de ellas; de ese modo, el joven caballero tuvo ocasión de esconderse y no bajar de nuevo a tierra mientras permanecimos allí; todo ello para que no lo vieran en la ciudad, donde algunos mercaderes de Moscú sin duda lo habrían visto y descubierto.