Nuevas aventuras de Robinson Crusoe
Nuevas aventuras de Robinson Crusoe Yo me encontraba ya en la latitud de 19 grados, 32 minutos y hasta entonces el viaje era tolerable en cuanto concierne al tiempo, pese a que al principio habíamos navegado con el viento en contra. No molestaré a nadie con las pequeñas incidencias de viento, tiempo, corrientes y etcétera durante el resto del viaje. Sin embargo, para abreviar mi historia en beneficio de lo que viene a continuación, anotaré que llegué a mi vieja residencia, la isla, el 10 de abril de 1695. Me enfrenté a no pocas dificultades para encontrar el lugar, pues la primera vez, tanto al llegar a sus costas como al abandonarlas, lo había hecho por el sur y por el este, en la dirección de Brasil; ahora, en cambio, al llegar navegando entre el continente y la isla y no disponer de ningún mapa del litoral ni de algún punto de referencia, no la reconocía al verla, y en realidad ni siquiera sabía si la estaba viendo.