Robinson Crusoe
Robinson Crusoe Al dÃa siguiente de concluir el trabajo estuve a punto de que todo se malograra y hasta me vi en peligro de muerte. Ocurrió que trabajando detrás de mi tienda, justo delante de la entrada de la cueva, me espantó de improviso algo horroroso: el material que formaba el techo de mi caverna empezó a desplomarse mientras tierra y piedras de la ladera de la colina caÃan sobre mÃ; dos de los postes que pusiera como puntales se quebraron con un ruido terrible. Me asusté mucho, pero en ese instante no tuve la visión de lo que verdaderamente sucedÃa, y me pareció tan sólo que el techo de la caverna se desplomaba, como ya habÃa ocurrido parcialmente antes; temeroso de ser alcanzado corrà entonces a la escalera y pasé por encima de la empalizada, temiendo a cada instante que las rocas de la colina cayeran sobre mà aplastándome. Tan pronto pisé suelo firme me di cuenta de que se trataba de un violento terremoto; tres veces tembló la tierra con intervalo de ocho minutos, y sus sacudidas eran tales que hubiera derribado el más sólido edificio de la tierra. Vi que un trozo de roca, a una media milla de donde me hallaba, caÃa hacia el mar con el ruido más espantoso que haya oÃdo en mi vida. El mar estaba también revuelto por el cataclismo, y me parece que las sacudidas eran aún más fuertes allà que en la isla.