Cancion de Navidad
Cancion de Navidad Scrooge echó un vistazo a su alrededor por el suelo con la expectativa de encontrarse rodeado de unas cincuenta o sesenta brazas de cable de hierro, pero no vio nada.
—Jacob —dijo con actitud implorante—. Viejo Jacob Marley, cuéntame más cosas. Confórtame con tus palabras, Jacob.
—No tengo nada que dar —replicó el fantasma—. Viene de otras regiones, Ebenezer Scrooge, y transmitido por otros ministros, para otras clases de hombres. Tampoco puedo contarte lo que yo te contarÃa. Muy poquito más es todo lo que se me permite. No puedo descansar, no puedo quedarme, no puedo entretenerme en ningún sitio. Mi espÃritu jamás fue más allá de nuestra oficina —presta atención— en vida mi espÃritu jamás anduvo errante más allá de los estrechos lÃmites de nuestro agujero de cambistas; y ante mà se tienden viajes cansados.
Era una costumbre de Scrooge, cuando quiera que se ponÃa pensativo, meterse las manos en los bolsillos de los bombachos. Considerando lo que el fantasma le habÃa dicho, lo hizo en este momento, pero sin levantar los ojos, ni levantarse de sus rodillas.
—Debes haber sido muy lento en eso, Jacob —observó Scrooge, como quien habla de trabajo, aunque con humildad y deferencia.
—¡Lento! —repitió el fantasma.