Cancion de Navidad
Cancion de Navidad —Siete años muerto —meditó Scrooge—. ¿Y todo el tiempo viajando?
—Todo el tiempo —dijo el fantasma—. Sin paz, sin descanso. Remordimiento y tortura incesantes.
—¿Viajas rápido? —dijo Scrooge.
El fantasma, al oÃr esto, lanzó otro grito e hizo sonar la cadena tan horriblemente en el silencio muerto de la noche, que el vigilante nocturno hubiera tenido motivos para poner una denuncia por causar molestias.
—¡Ay de mÃ! cautivo, atado, doblemente encadenado —gritó el espectro—, ignorar que siglos de incesante labor por parte de criaturas inmortales en esta tierra deben entrar en la eternidad antes de que todo el bien que se puede hacer esté totalmente realizado. Ignorar que cualquier espÃritu cristiano trabajando amablemente en su pequeña esfera, cualquiera que sea, encontrará su vida mortal demasiado corta para sus amplias posibilidades de ser útil. ¡Ignorar que ningún momento de arrepentimiento puede reparar la oportunidad de una vida mal empleada! ¡Pues asà fui yo! ¡SÃ! ¡Asà fui yo!
—Pero tú siempre fuiste un buen hombre de negocios, Jacob —dijo Scrooge con voz temblorosa, que ahora empezó a aplicárselo a sà mismo.
—¡Negocios! —exclamó frotándose las manos de nuevo.