Cancion de Navidad
Cancion de Navidad —Temes a la gente demasiado —respondió ella con ternura—. Todos tus otros deseos se han confundido con la esperanza de no ser blanco de sus viles reproches. He visto cómo tus más nobles aspiraciones se han ido perdiendo una tras otra hasta dejarte dominar por esa pasión mayor, el lucro. ¿O no es as�
—¿Y qué? —replicó él—. Aunque me haya vuelto más astuto, ¿qué pasa? Respecto a ti, no he cambiado.
Ella negó con la cabeza.
—¿O he cambiado?
—Nuestro compromiso es antiguo. Se hizo cuando los dos éramos pobres y estábamos contentos de serlo, hasta que pudiésemos, en mejor época, mejorar nuestra fortuna terrena por medio del trabajo paciente. Tú sà que has cambiado. Cuando se hizo el compromiso eras otro hombre.
—Era un chaval —dijo él con impaciencia.
—Tus propios sentimientos te desvelan que ya no eres lo que eras entonces —replicó ella—. Yo sà que soy la misma. Lo que prometÃa felicidad cuando éramos del mismo corazón, está lleno de miseria ahora que somos de dos. No te voy a contar ni las veces ni con qué intensidad he pensado en ello. Lo que cuenta es que he pensado en ello y que puedo dejarte libre.
—¿Acaso he pedido que me dejes libre?
—Con palabras, no. Nunca.