Casa desolada
Casa desolada —Él cree que sÃ, amor mÃo —replicó mi Tutor—, y muchos. La verdad es que me escribió muy a su pesar, porque no podÃa escribirte a ti con esperanza alguna de respuesta; me escribió en tono frÃo, altivo, distante, resentido. Bueno, mujercita querida, tenemos que considerarlo con tolerancia. No es culpa suya. Jarndyce y Jarndyce lo ha sacado de sus casillas, y me ha pervertido a sus ojos. Sé que ha tenido ese mismo efecto en muchas ocasiones. Creo que si intervinieran en el asunto dos ángeles, también les cambiarÃa el carácter.
—A usted no se lo ha cambiado, Tutor.