Casa desolada
Casa desolada —Como hace tanto tiempo que tengo apartada a Ada —volvà a empezar al cabo de un rato—, creo que me gustarÃa seguir sola algún tiempo, Tutor. Lo mejor serÃa que me alejara durante algún tiempo antes de volver a verla. Si Charley y yo pudiéramos irnos a una posada en el campo en cuanto yo pueda viajar, y si pudiera pasar allà una semana, para ir recuperando las fuerzas y respirar el aire libre, y contemplar la dicha de volver a ver a Ada, creo que serÃa lo mejor para todos.
Espero que no fuera mezquino por mi parte el desear irme acostumbrando a los cambios producidos en mà antes de enfrentarme a la mirada de la niñita a la que tan ardientemente deseaba volver a ver, pero es verdad. Eso es lo que deseaba. Estoy segura de que él me comprendió, pero no era eso lo que temÃa yo. Si hubiera sido una mezquindad, estoy segura de que él lo habrÃa comprendido.
—Nuestra mujercita mimada —dijo mi Tutor— hará lo que desea, incluso cuando se muestra inflexible, aunque sé que esto costará algunas lágrimas en el piso de abajo. ¡Y fÃjate! Aquà está Boythorn, el espÃritu de la caballerÃa andante, que jura en términos tan feroces que jamás se podrÃan transcribir, que si no vas a ocupar toda su casa, que él ha dejado vacÃa expresamente para eso, ¡por el Cielo y por la Tierra que la derribará y no dejará un ladrillo sobre otro!