Casa desolada

Casa desolada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

CAPÍTULO XLIV

LA CARTA Y LA RESPUESTA

Mi tutor me llamó a su habitación la mañana siguiente y entonces le dije lo que no le había contado la noche anterior. No había nada que hacer, me contestó, más que guardar el secreto y evitar más encuentros como el de ayer. Comprendía mis sentimientos y los compartía totalmente. Se encargó incluso de impedir que el señor Skimpole aprovechara la oportunidad. Había una persona cuyo nombre no necesitaba mencionarme a quien de momento le resultaba imposible aconsejar o ayudar. Ojalá pudiera, pero era imposible. Si los recelos de ella respecto del abogado al que había mencionado estaban justificados, cosa que no dudaba, temía que se descubriera todo. Lo conocía algo, tanto de vista como por reputación, y desde luego era un hombre peligroso. Pasara lo que pasara, me insistió reiteradamente con afecto y amabilidad preocupados, yo era inocente, igual que él, y ni él ni yo podíamos hacer nada.

—Y tampoco tengo entendido —me dijo— que nadie abrigue sospechas en relación contigo, querida mía. Es posible que existan muchas sospechas, pero sin relacionarse contigo.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker