Casa desolada
Casa desolada —¿Ya…, ya lo ha advertido usted? —me contestó—. Pues…, pues me alegro de saberlo. —Me tenÃa tanta lástima que apenas sà podÃa hablar.
—Le aseguro —respond× que me sentà muy afectada por su solidaridad y su amabilidad en los momentos a los que me refiero.
—He lamentado mucho saber que habÃa estado usted muy enferma.
—Estuve muy enferma.
—Pero ¿está usted totalmente recuperada?
—He recuperado totalmente la salud y el ánimo —dije—. Ya sabe usted lo bueno que es mi Tutor y qué vida tan feliz tenemos, y tengo todos los motivos del mundo para sentirme agradecida, sin tener nada más que desear.