Casa desolada
Casa desolada Volumnia, con su gritito inocente, supone que sÃ.
—SÃ, sÃ, incluso en familias bien, en familias altas, en grandes familias —prosigue el señor Bucket, que vuelve a lanzar a Sir Leicester una mirada oblicua—. He tenido el honor de ser empleado por grandes familias antes, y no tiene usted idea…, bueno, estoy dispuesto hasta decir que ni siquiera usted tiene idea, caballero —esto, dirigido al primo debilitado—, de los juegos a los que se dedican.
El primo, que ha estado poniéndose los almohadones del sofá en la cabeza, en manifestación de aburrimiento, bosteza y dice:
—Muy probable, claro.
Sir Leicester considera que ha llegado el momento de despedir al agente, e interviene majestuosamente con las siguientes palabras:
—Muy bien. ¡Gracias! —y hace un gesto con la mano, con lo cual implica que no sólo ha terminado la conversación, sino que si hay grandes familias que caen en hábitos vulgares, deben aceptar las consecuencia—. Y no olvide, agente —dicho con gran condescendencia—, que estoy a su disposición cuando usted quiera.
El señor Bucket (que sigue comportándose con mucha gravedad) pregunta si mañana por la mañana vendrÃa bien, en caso de que avance tanto como espera. Sir Leicester replica: