Casa desolada
Casa desolada —A mà me da igual cualquier hora —y el señor Bucket hace sus tres inclinaciones y se va a retirar cuando se le ocurre algo que habÃa olvidado.
—A propósito, ¿podrÃa preguntar —pregunta en voz baja y volviendo cautelosamente— quién ha colocado el cartel de la Recompensa en la escalera?
—Yo lo ordené —responde Sir Leicester.
—¿ConsiderarÃa usted impertinente, Sir Leicester Dedlock, Baronet, que le preguntase por qué?
—En absoluto. Lo escogà porque me pareció una parte destacada de la casa. Creo que no es posible exagerar en estas cosas ante el personal. Quiero que mi personal se sienta impresionado ante la enormidad del crimen, la determinación de castigarlo y la imposibilidad de escapar. Al mismo tiempo, agente, si usted, que está más informado sobre el tema, tiene alguna objeción…
El señor Bucket ya no tiene ninguna; si se ha puesto el cartel, más vale no quitarlo. Repite sus tres inclinaciones y se retira, cerrando la puerta cuando Volumnia lanza su gritito, que es un preludio a su observación de que esa persona encantadoramente horrible es un perfecto Cuarto Azul[90].
Con su afición a la compañÃa y su capacidad para adaptarse a todos los niveles, al cabo de un momento el señor Bucket está ante la chimenea del vestÃbulo (que ilumina y calienta a estas primeras horas de la noche de invierno) admirando a Mercurio.