Casa desolada
Casa desolada Se habÃa enterado por mi Tutor de que yo habÃa tenido que salir por algún asunto fuera de lo común, y asà me lo expresó para que no tuviera yo que darle explicaciones. Le dije que acabábamos de dejar un coche y que Ãbamos a…, pero para eso tuve que mirar a mi acompañante.
—Pues mire usted, señor Woodcourt —me habÃa oÃdo decir su nombre—, ahora vamos a ir a la calle siguiente. Soy el inspector Bucket.
El señor Woodcourt, pese a mis protestas, se habÃa despojado a toda prisa de su capa y me la estaba poniendo a mÃ.
—Muy buena idea —dijo el señor Bucket, ayudándolo—, muy buena idea.
—¿Puedo acompañarlos? —preguntó el señor Woodcourt, no sé si a mà o a mi acompañante.
—¡Por Dios! —exclamó el señor Bucket, haciéndose cargo de la respuesta—. Naturalmente que sÃ.
Todo aquello transcurrió en un momento, y me llevaron entre los dos, envuelta en la capa.
—Acabo de separarme de Richard —dijo el señor Woodcourt—. He estado con él desde anoche a las diez.
—¡Está enfermo!