Casa desolada
Casa desolada La señora Snagsby le preguntó, inquieta, por qué.
—¿Por qué? —dijo el señor Bucket—. Porque es lo que le va a pasar a usted si no se anda con cuidado. Pero si ahora mismo sé que no está usted completamente segura acerca de esta señorita. Pero ¿voy a decirle quién es? Vamos, vamos, es usted lo que yo calificarÃa de mujer intelectual, con un alma demasiado grande para su cuerpo, por asà decirlo, y como presa en él, y usted me conoce y recuerda dónde me vio la última vez y de qué se hablaba en aquel cÃrculo. ¿No? ¡SÃ! Muy bien. Esta señorita es aquella señorita.
La señora Snagsby pareció comprender la alusión mejor que yo misma por el momento.