Casa desolada
Casa desolada —Y como dice usted, señor Vholes, cuando en el próximo curso vuelva a verse la causa, este documento constituirá un elemento imprevisto e interesante —dijo el señor Kenge, con una mirada altanera a mi Tutor.
El señor Vholes celebraba mucho, como profesional de menor categorÃa, ver confirmada aquella opinión, que era la suya, por tal autoridad.
—¿Y cuándo —preguntó mi Tutor, levantándose tras una pausa durante la cual el señor Kenge habÃa hecho tintinear sus monedas y el señor Vholes se habÃa rascado los granos— es el próximo curso?
—El próximo curso, señor Jarndyce, será el mes que viene —dijo el señor Kenge—. Naturalmente, procederemos a hacer de inmediato todo lo necesario con este documento, y a recoger las pruebas necesarias en relación con él, y, naturalmente, recibirá usted la habitual notificación nuestra acerca de la vista de la causa.
—A la cual, naturalmente, haré mi habitual caso.