Casa desolada
Casa desolada —Ahora ven aquà —dice el ama de llaves—. AquÃ, hijo mÃo, hacia la almohada de Milady. No estoy segura de si ya es bastante de noche, ¡pero escucha! ¿Oyes lo que suena en la terraza, por encima de la música y del tic-tac, y de todo lo demás?
—¡Sà que lo oigo!
—Eso es lo que dice Milady.