Casa desolada
Casa desolada Una vez terminado el espectáculo, el señor George vuelve a cruzar el río y llega a la curiosa región que se halla entre Haymarket y Leicester Square, que es un polo de atracción de hoteles anodinos y anodinos extranjeros, juegos de pelota, boxeadores, espadachines, vigilantes, vendedores de porcelana vieja, casas de juego, exposiciones y una gran variedad de vidas mediocres y furtivas. Penetra en el corazón de esa región y llega, por un patio y un largo pasillo encalado, hasta un gran edificio de ladrillo formado por paredes desnudas, suelos, vigas y claraboyas, en cuya fachada, si es que cabe calificar eso de fachada, campea un letrero que dice: GEORGE-GALERÍA DE TIRO, ETC.
Entra en George-Galería de Tiro, etc., donde hay luces de gas (parcialmente apagadas, de momento) y dos blancos pintados para el tiro con escopeta, un espacio para el tiro al arco, accesorios para la esgrima y además todo lo necesario para la británica arte del boxeo. Esta noche no se practica ninguno de esos deportes, o ejercicios, en la Galería de Tiro de George, que hasta tal punto está desierta que no la ocupa sino un hombrecillo grotesco de enorme cabeza, dormido en el suelo.