Casa desolada
Casa desolada EL SEÑOR BUCKET
La alegoría parece encontrarse bastante fresca en Lincoln’s Inn Fields, aunque la tarde es calurosa, porque el señor Tulkinghorn tiene las dos ventanas abiertas, y el despacho tiene el techo alto y está bien ventilado y sombrío. Es posible que estas características no sean muy deseables cuando llega noviembre con sus nieblas y su granizo, o enero con su hielo y su nieve, pero tienen sus ventajas durante el tiempo caluroso de las vacaciones de verano. Permiten a la Alegoría, pese a sus mejillas sonrosadas, a sus rodillas como ramos de flores y a sus fuertes pantorrillas tostadas y sus brazos musculosos, tener un aire moderadamente fresco esta noche.
Entra mucho polvo por las ventanas del señor Tulkinghorn, y hay mucho más acumulado entre sus muebles y papeles. Hay una capa espesa de polvo por todas partes. Cuando se asusta una brisa del campo, que se ha extraviado y se lanza a ciegas a recuperar el camino, lanza tanto polvo a los ojos de la Alegoría como lanza el derecho —o el señor Tulkinghorn, uno de sus más dignos representantes— a veces a los ojos de los profanos.