Casa desolada
Casa desolada —Creo que sà —dice Jo.
La figura habla:
—¿Era mi voz? Seguiré hablando todo el tiempo que quieras, si no estás seguro. ¿Era mi voz, o se parecÃa a mi voz?
Jo contempla, sorprendido, al señor Bucket.
—¡No se parece ná!
—Entonces, ¿por qué dijiste que ésta era la señora? —replica el temible personaje, señalando a la figura.
—Pues —dice Jo, con una mirada perpleja, pero sin sentir su confianza quebrantada en lo más mÃnimo—, pues porque es el velo, y el sombrero y el vestÃo. Es ella y no es ella. No es la misma mano, ni los anillos, ni la voz. Pero es el mismo velo, y el sombrero y el vestÃo, y le caen igual que le caÃan a ella, y es igual de alta que ella, y me dio un soberano y se fue.