Casa desolada

Casa desolada

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¿Quién?

—Esa señora. Ha venío para llevarme al cementerio.

—No quiero golver al cementerio. No me gusta esa palabra. A lo mejor me quiere enterrar a mí —y como le volvieron a entrar los temblores, se apoyó en la pared e hizo temblar la choza.

—Se ha pasado diciendo lo mismo todo el día, señora —dijo Jenny en voz baja—. ¡Deja de mirar! Es mi señora, Jo.

—¿Seguro? —respondió con voz de duda el chico, contemplándome con un brazo puesto en la frente ardorosa—. A mí me parece que es la otra. No es por el gorro ni por el traje, pero me parece que es la otra.

Mi pequeña Charley, con su experiencia prematura en materia de enfermedades y problemas, se había quitado el sombrero y el chal, y ahora se le acercó en silenció con una silla y le hizo sentarse en ella, como si fuera una enfermera vieja y experta. Salvo que ninguna enfermera profesional hubiera podido mostrarle la carita aniñada de Charley, que pareció inspirarle confianza.

—¡Bueno! —dijo el chico—. Lo que usted diga. ¿Esta señora no es la otra señora?

Charley lo negó con la cabeza, mientras lo iba abrigando metódicamente con los harapos que llevaba el propio chico, para taparlo todo lo posible.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker