Cuentos de Navidad
Cuentos de Navidad Pese a su intensa mirada, habÃa en el rostro de él una emoción que la asustaba. Ocultó una vez más la cara en su hombro, temblando, y le suplicó que esperase… un momento.
—¡Valor, esposa mÃa! Cuando sientas la entereza de recibir al mensajero, recuerda que espera en la puerta. El sol se está poniendo el dÃa del cumpleaños de Marion. ¡Valor, valor, Grace!
Ella alzó la cabeza y, mirándolo, le dijo que estaba preparada. Mientras se ponÃa en pie y lo veÃa alejarse, su rostro se asemejaba tanto al de Marion en sus últimos dÃas en aquel hogar que resultaba maravilloso de contemplar. Él se llevó a la niña consigo. Ella la llamó —tenÃa el mismo nombre que la muchacha perdida— y la estrechó contra su seno. Cuando la soltó, la pequeña criatura corrió tras él, y Grace se quedó sola.
No sabÃa lo que temÃa ni lo que esperaba, y se quedó allÃ, inmóvil, mirando el porche por el que habÃan desaparecido.