Cuentos de Navidad
Cuentos de Navidad —En aquel entonces —dijo Marion, acercando hacia sà un poco más a su hermana—, él estaba en vÃsperas de marcharse en secreto por mucho tiempo. Me escribió después de irse; me confesó cuáles eran en verdad su situación y sus perspectivas, y me ofreció su mano. Me dijo que se habÃa apercibido de que el inminente regreso de Alfred no me hacÃa feliz. Seguramente creÃa que mi corazón no participaba de aquel compromiso; tal vez creyera que lo habÃa amado en el pasado pero ya no entonces; tal vez creyera que cuando intentaba parecer indiferente, en realidad trataba de ocultar mi indiferencia…, lo ignoro. Pero deseaba que me considerases totalmente perdida para Alfred…, inaccesible para él…, muerta. ¿Me entiendes, mi amor?
Su hermana la miró a la cara con atención. ParecÃa dudar.
—Fui a ver al señor Warden y confié en su honor; le confié mi secreto la vÃspera de su partida y de la mÃa. Lo guardó. ¿Me entiendes, cariño?
Grace siguió mirándola confusa. Apenas parecÃa escucharla.