Cuentos de Navidad
Cuentos de Navidad Sin embargo, ningunos ojos salvo los de tía Martha, unos ojos raudos, notaron su presencia; y, casi en el mismo instante en que lo divisó, la mujer entabló conversación con él. En aquel momento, tras dirigirse a donde Marion se encontraba con Grace y con su pequeña tocaya, susurró algo al oído de Marion, algo que sobresaltó a la joven y pareció sorprenderla; pero, recuperándose enseguida del desconcierto, se acercó tímidamente al desconocido en compañía de tía Martha y también ella entabló conversación con él.
—Señor Britain —dijo el abogado al tiempo que se llevaba una mano al bolsillo y extraía un documento de aspecto legal mientras todo esto acontecía—, le felicito. Ahora es usted el único y absoluto propietario de la vivienda de pleno dominio que actualmente habita y regenta usted como mesón autorizado o posada, y popularmente llamada o conocida como El Rallador de Nuez Moscada. Su esposa perdió una casa por culpa de mi cliente, el señor Michael Warden, y ahora obtiene otra. Una de estas agradables mañanas, tendré el placer de proponerle para el condado.
—¿Influiría de algún modo en la votación que se modificase el rótulo, señor? —preguntó Britain.
—En absoluto —contestó el abogado.