Cuentos de Navidad
Cuentos de Navidad —En tal caso —dijo el señor Britain, devolviéndole la escritura—, añada las palabras «y el Dedal», si es tan amable, y haré pintar las inscripciones de ambos en el salón, donde ahora está el retrato de mi esposa.
—Y permÃtanme… —dijo una voz a su espalda; era la voz del desconocido: la voz de Michael Warden— permÃtanme reclamar beneficios de esas inscripciones: señor Heathfield y doctor Jeddler, podrÃa haberles perjudicado enormemente a ambos. Que no lo hiciera no es mérito mÃo. No diré que soy seis años más prudente de lo que era, o mejor persona. Pero, en cualquier caso, he conocido el significado del término «remordimiento». No puedo argüir razón alguna por la que deban tratarme con amabilidad. Abusé de la hospitalidad de esta casa y descubrà mis deméritos, con una vergüenza que nunca he olvidado, aunque con algún provecho también, me atrevo a confiar, gracias a una persona —dirigió una mirada a Marion— a quien supliqué humildemente perdón cuando supe de su valÃa y de mi profunda indignidad. En unos dÃas abandonaré este lugar para siempre. Le imploro su perdón. ¡Hagan lo que quisieran que les hicieran a ustedes! ¡Olviden y perdonen!