Cuentos de Navidad
Cuentos de Navidad ¿Quién podría haber observado su talante, taciturno, reflexivo, lúgubre, ensombrecido por su habitual reserva, siempre retraído y nunca jocundo, con el aire consternado de volver a un lugar y a un tiempo pretéritos, o de escuchar ciertos ecos del pasado, sin decir que aquel era el talante de un hombre hechizado?
¿Quién podría haber oído su voz, pausada, profunda y grave, con una plenitud y una melodía naturales a las que él parecía profesar aversión y que parecía refrenar, sin decir que era la voz de un hombre hechizado?