David Copperfield
David Copperfield –Mire el mundo –exclamó–, ¿acaso no existe el bien y el mal en él? Mire el derecho eclesiástico, ¿acaso no existe el bien y el mal en él? Todo forma parte del sistema. SÃ, señor. ¡Asà son las cosas!
Me faltó valor para decirle al padre de Dora que tal vez pudiéramos mejorar un poco el mundo si nos levantábamos temprano y ponÃamos todo nuestro empeño en ello; pero sà le confesé que creÃa que podÃamos mejorar los Commons. El señor Spenlow me recomendó encarecidamente que olvidara esa idea, indigna de un caballero como yo; pero añadió que le alegrarÃa saber qué modificaciones harÃa.
Tomando como ejemplo la zona de los Commons que tenÃamos más cerca (pues una vez divorciado nuestro hombre, habÃamos salido de la sala del tribunal y nos hallábamos junto a la Oficina de Prerrogativas), le dije que, en mi opinión, la oficina de Prerrogativas era una institución organizada de un modo muy extraño.
–¿En qué sentido? –me preguntó.