David Copperfield
David Copperfield El señor Spenlow sonreía a medida que aumentaba mi vehemencia, ciertamente moderada, y después discutió este asunto conmigo, de igual modo que había discutido el anterior.
–¿Y qué es todo eso sino una cuestión de sentimiento? –exclamó–. Si el público cree que sus testamentos están en un lugar seguro y da por sentado que la organización no puede mejorar, ¿quién sale perdiendo con ello? Nadie. ¿Y quién sale ganando? Todos los que se benefician de las sinecuras. Muy bien. No hay duda de que hay más ventajas que inconvenientes. Es posible que no sea un sistema perfecto… nada es perfecto, pero no quiero que cambie. El país ha conocido la gloria bajo la Oficina de Prerrogativas. Si se introdujeran cambios en esta institución, el país perdería su gloria.